Danza 2020

La decisión para la danza del 2020 surgió de la propuesta de presentar el Huayño.

Pero huayño no es huayño … mas bien hay una infinidad de variedades, dependiendo de la región, de las costumbres, de los ritmos, etc..

Comparando los diferentes bailes nos hemos decidido por la:
SIKUREADA BOLIVIANA

El huayño es producto musical de las milenarias culturas aymara y quechua. Nació antes de la llegada de los españoles, el origen se localiza en el territorio que hoy incluye a Bolivia y Perú. Es un género matriz, que por sus bondades ha creado nuevos géneros y subgéneros. Así como el son, un género matriz que ha procreado la bachata, la salsa, la rumba, el chachachá, nuestro huayño ha dado a luz a decenas de géneros y subgéneros. Esta forma musical de repetición por secciones con su pulsación cardinal en una corchea y dos semicorcheas ha sido concretizada y está relacionada con la organología aymara/quechua. La tarkeada es un huayño. También la mohoceñada, la sicureada y la pinkillada. El caporal mestizo es hijo del huayño. El huayño en Vallegrande genera al k’aluyo. El huayño cochabambino es ahora un fenómeno del espectáculo mediante el Festipollera anual. La tonada tupiceña es un huayño lleno de luz. Los huayños potosinos hacen vibrar a sus charangos en sus cuerdas de metal, en Oruro la diablada desemboca en un huayño o cacharpaya: “Ya va a salir el tren, caballero, ya va a salir el tren”.

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